Apoyo a los estudiantes frente a la incertidumbre

Apoyo a los estudiantes frente a la incertidumbre

Frente a una situación de crisis inesperada, puede cambiar drásticamente la percepción del mundo que los estudiantes tenían hasta ese momento. El entorno y lo que sucede en él se vuelve impredecible, generando muchas veces temor y ansiedad por la incertidumbre de no saber qué sucederá en el futuro, o cuando se repita una situación de crisis. Los niños y adolescentes podrán experimentar una serie de reacciones como respuesta a:

• La experiencia de daño y/o amenaza en sí mismo.

• Percepción de vulnerabilidad del adulto: riesgo de daño a sus padres y personas significativas.

• Duelo por la pérdida de personas, mascotas, lugares u objetos significativos.

Existen reacciones que son comunes para todas las edades, y otras más específicas según la etapa de desarrollo. Los estudiantes, también son vulnerables a los efectos negativos de la crisis, por lo que es necesario desmitificar la idea de que al ser pequeños la situación no les impacta significativamente.

Reacciones esperables ante situaciones de crisis y emergencias en niños y adolescentes.

La variabilidad de estas reacciones será importante: ningún estudiante reaccionará de una manera idéntica a otro. La ausencia de estas reacciones de manera inmediata a la crisis no es signo de que los alumnos no pudiesen experimentarlos de manera posterior (incluso meses después). Por esta razón es importante mantener permanente monitoreo y observación en la escuela y en el hogar a los cambios de conducta que pudiesen experimentar durante todo el proceso de recuperación a la crisis.


¿Cómo se manifiestan las situaciones de crisis en la sala de clases?

Las situaciones críticas afectan la rutina diaria y la calidad de vida de los estudiantes en todos sus ámbitos de desarrollo, incluido el ambiente escolar. Particularmente, las consecuencias de la crisis se manifestarán de manera directa en el logro de aprendizajes y en la experiencia escolar de los alumnos.


Las reacciones habituales de los alumnos en estas situaciones probablemente desencadenarán dificultades académicas, ya sea por dificultades en la concentración y en la memoria, pérdida de motivación, cambios conductuales e irritabilidad. Junto con esto, los estudiantes pudiesen perder la capacidad de disfrutar en el espacio escolar, ya sea en actividades regulares como con su grupo de pares (recreos, talleres, deportes, artes, etc.). Estas dificultades pueden escalar a tal nivel de provocar incluso fracaso escolar, repitencia o deserción.


Generalmente se suman estresores que aumentan el riesgo, tales como cambio en las rutinas escolares, compañeros y profesores, entre otros.


Todo ello aumenta la vulnerabilidad de los estudiantes y se generan más obstáculos para la recuperación y la normalización de la crisis.


La comunidad educativa será, en un número importante de casos, la más significativa fuente de soporte y apoyo durante la etapa de recuperación a la crisis y posterior normalización. Somos por lo tanto los adultos quienes debemos estar alerta ante los cambios de nuestros estudiantes y en conjunto Colegio/hogar buscar las estrategias de apoyo, protección y contención emocional.

Esmeralda Mondaca Cornejo
Convivencia escolar
Aprendizaje Socioemocional en Pandemia, Programa “Habilidades para la vida” (Mineduc).

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